Una pequeña Caja

En el transcurso de unos 6 años, he escrito al menos 6 guiones que sueñan con ser llevados a producción. No es que me demore 1 año en escribir un guión!, algunas ideas son desarrolladas en días, pero puede tomar semanas, meses o más de un año, dedicarles el tiempo que se merecen para ir refinando, re escribiendolas, en verdad odiarlas y volver a re-encantarse al leerlas después de mucho andar. Entre medio?, debo trabajar para vivir. La independencia tiene su costo.

El tiempo pasa y no espera por nuestras decisiones. Debía escoger una de mis historias como “Mi Primer Corto”. Me decidí por “El Mensajero”, pues según yo poseía un conjunto de emociones en un corto período de tiempo, la historia es universal -geográficamente puede suceder en “cualquier lugar del mundo”-. Enamorarse de un guión propio es terrible. Nunca terminas de refinarlo. No es que de pronto encuentres todo malo, sino que a uno le comienza a obsesionar la perfección. Eso simplemente retrasa un proyecto, y no hablo de días ni semanas.

Hace unos días tomé una dura “nueva” decisión: llegó a mi mente un nuevo guión. Cuando me alegro con una historia, es porque de alguna manera llega sin mucho preámbulo, sin haberla estado buscando de manera compulsiva. Tiene que ver con una pequeña caja, que por si sola es tan relevante que probablemente se gane el título del guión, y tan irrelevante al mismo tiempo porque su valor está en lo que simboliza, más que en sigo misma. Exploté. Estoy escribiendo, desarrollando, leyendo bibliografía de la temática que deseo abordar. La meta? No enamorarme de la historia, pero quererla lo suficiente para que en el transcurso de un año la desarrolle y la lleve finalmente a producción. Y para ello, debo hacer una Gantt.!

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